Cuaresma II (Orígenes e historia)
Bautismo del Señor (Perugino - Italian, 1450-1524)PREPARACIÓN AL BAUTISMO DE AGUA
Otro motivo muy importante por el que surgió Cuaresma fue la necesidad de institucionalizar un tiempo de catecumenado para los adultos que se presentaban para ser bautizados. En los orígenes, el tiempo de esta preparación era muy fluctuante, porque estaba a merced del juicio de cada obispo e iglesia particular con las falencias que eso suponía. La Didascalia Apostolorum o Didajé (ss I-II) nos dice que en Siria la penitencia se extendía siete semanas. Según Hipólito de Roma, en el s III, la formación normalmente, duraba tres años, salvo el caso de aquellos que por su celo y conversión fervientes se les abreviaba[1].
La idea central de la Cuaresma en los Padres, era esta preparación al Bautismo en Pascua. Toda la Cuaresma estaba orientada hacia el Bautismo: y con este sentido bautismal se realizaba el ayuno, la limosna, la oración. Toda la liturgia estaba teñida con este tema: las lecturas, la catequesis. Esto se nota aún hoy si nos detenemos en los pasos del bautismo de los niños. Los diversos pasos del actual Ritual son una síntesis de los pasos de los Ritos de Iniciación Cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) que se desplegaban durante el tiempo de la Cuaresma antigua.
Evidentemente si se respeta el orden y no se suprimen estos pasos. Lamentablemente hoy en día se suele caer en el abuso de suprimir sin más muchos ritos que dan sentido al Bautismo desde los primeros tiempos. Con lo cual se pierde el sentido del Misterio de este sacramento. Este error es muy grave porque la Liturgia, mediante sus ritos, transmite y forma la fe de los fieles. Si no se la respeta, la fe que se transmite no es íntegra sino parcial y deformada.
Podemos hacer una comparación del actual Ritual del Bautismo con los pasos y Ritos de Cuaresma y Pascua de la primera época cristiana. Veremos cómo condensa toda la antigua preparación bautismal de Cuaresma. El Ritual es una esencia de la espiritualidad de Cuaresma[2]:
1) Presentación del niño e interrogante del celebrante a los padres y padrinos sobre disposiciones y el nombre del niño y señal de la Cruz:
Este primer paso es una reminiscencia de la presentación del candidato por su padrino ante el obispo o los examinadores el Domingo I° de Cuaresma. Según S Hipólito, el examen era muy serio:
Aquellos que se presentan por primera vez para escuchar la palabra, se les presentará primero ante los doctores antes que llegue todo el pueblo, les preguntará cual es la razón por la que ellos se acercan a la fe. Y aquellos que los han presentado darán testimonio responsable si son capaces de la instrucción. Se les pregunatará sobre su estado de vida. ¿es una mujer esclava?. Si es esclava de un fiel y si su señor se lo permite, podrá escuchar la palabra. Si su señor no da testimonio a su favor, se lo despedirá.... Se interrogará cuales son los oficios y profesiones de aquellos que se presentan para la instrucción. Si alguno es dueño de una casa de prostitución, la abandonará o será despedido.
Si alguno es escultor o pintor, se le enseñará que no debe fabricar ídolos, si no quiere cambiar, será despedido. Si alguno es actor o hace representaciones en el teatro, tendrá que dejarlo o se lo despedirá. El auriga que vive de los cerámenes, habrá de dejarlo o será despedido. El gladiador o que enseña este oficio a otros, el bestiario que juega en el circo, o el funcionario implicado en estos juegos, habrá de dejarlo o será despedido. El que es sacerdote de un ídolo, habrá de dejarlo o será despedido... La prostituta o el invertido, o cualquiera que haga cosas que no conviene decir, habrán de cambiar o serán despedidos. No se admitirá al examen al mago, al encantador, al astrólogo, al adivino, al intérprete de sueños, al que turba al pueblo[3]. El hombre que tiene concubina, habrá de dejarla o será despedido[4]
Si pasaba el examen, era admitido, y el postulante daba su nombre para ser inscripto y así comenzar las catequesis bautismales. Se seguían tres años de catecumenado antes de la preparación inmediata de cuaresma. A partir de esta inscripción, se le llamaba audiente. El padrino debía dar garantías de su deseo y de su ruptura con el mundo. Este padrino es llamado “garante” (sponsor) por Tertuliano. S Juan Crisóstomo le llama padre espiritual (pater pneumaticós). Solía ser quien había despertado la fe en el recluta y el que la mantenía con su testimonio y palabra. Se le confiaba además una misión muy importante cerca del candidato que es descrita así por S Juan Crisóstomo: Deben mostrar una gran vigilancia, exhortando, aconsejando, enderezando con afecto paterno. Vosotros padrinos, sabéis que no es pequeño el peligro que os amenaza si sois negligentes[5].
Durante una liturgia de iniciación, el obispo le interrogaba sobre su profesión, vida, renuncias que debe hacer. Le signaba la frente con la cruz como atestiguan entre otros S Agustín[6], porque Cristo comenzaba ya a ejercer su dominio. El candidato iniciaba así su catecumenado durante este tiempo litúrgico. Se les llama audientes, auditores o catecúmenos, competentes o “iluminados”. En un principio se formaban durante tres años, a partir del s IV durante Cuaresma. Otros, lo dilataban indefinidamente. Al catecúmeno ya se le consideraba cristiano.
2) Proclamación de la Palabra de Dios / Homilía / Intenciones
Este rito, recuerda cuando el obispo o un diácono les instruía diariamente en Cuaresma en la primera parte de las misas de este tiempo, luego, debían retirarse. Se les explicaban los textos de la Palabra de Dios que se referían al Bautismo.
3) Letanías de los Santos
Por influencia de los Rituales Carolingios, se incorporaron a la liturgia del Bautismo durante la Vigilia Pascual en el s VIII, y la Iglesia continúa esta tradición: porque los Santos son nuestros intercesores que ya están en el cielo, y por sus oraciones los catecúmenos podrán ingresar al paraíso y unirse a ellos por el bautismo para contemplar y alabar para siempre a Dios.
4) Exorcismo:
O expulsión del demonio: Herencia de los antiguos Excrutinios o Exorcismos que la Iglesia hacía a los catecúmenos adultos los Domingos 3°, 4° y 5° de Cuaresma. El obispo le imponía las manos, y se recitaban las impresionantes fórmulas de expulsión del demonio. En el s VI fueron trasladados entre semana y llegaron a ser siete. Actualmente la Iglesia ha recuperado los tres primitivos de los domingos en el nuevo Ordo de catecúmenos adultos. Pero también se hacían estos exorcismos a los niños, que eran inscriptos como los adultos el 1° Domingo de Cuaresma. No olvidemos que antes del bautismo, todos somos esclavos del demonio, debido al pecado original. En el anterior Ritual se prescribía un Exorcismo a los niños, que estaba tomado del Ritual para los adultos del Sacramentario Gelasiano en el s VIII. Impresionante permaneció inmutable durante 1500 años de uso, hasta 1969:
Te exorciso, espíritu inmundo, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, para que salgas y huyas de este siervo de Dios (de esta sierva de Dios) N: Te lo ordena el mismo Jesús, maldito condenado, que con sus pies caminó sobre el mar, y a Pedro salvó con su diestra mientras se ahogaba.
Por eso, diablo maldito, acepta tu sentencia, y da gloria al Dios vivo y verdadero, da gloria a Jesucristo, su Hijo, y al Espíritu Santo, y abandona a este siervo (a) de Dios N, a quien Jesucristo Nuestro Dios y Señor se ha dignado llamarlo para sí y para su santa gracia trayéndolo a esta fuente Bautismal para hacer de él templo del Dios vivo donde habite el Espíritu Santo. Ahora signa la frente diciendo: Y que este Signo de la Santa Cruz @ que imponemos en su frente, nunca te atrevas a violarlo, diablo maldito. Por el mismo Jesucristo, N Señor. Amen.
El actual Ordo del bautismo de niños contiene en modo reducido uno de los antiguos.
5) Unción prebautismal (en el pecho) con el “Óleo de los catecúmenos”
Es un legado de la antigua unción, cuando los candidatos llegaban al bautisterio y se desvestían totalmente. Se simbolizaba la inocencia perdida de Adán cuando vivía desnudo y puro antes del pecado: por el bautismo, ellos iban a recuperar la inocencia perdida gracias al bautismo de Cristo, el Nuevo Adán. Evocaba también la desnudez de Cristo en la Cruz. Luego se les ungía con Óleo exorcisado sobre la cabeza, para caer en el resto del cuerpo. Era un complemento de los Exorcismos previos. Simbolizaba el poder del Espíritu que tenían a partir de ese momento que les facultaba para poder luchar como victoriosos luchadores contra el demonio y el mundo. Pero también este aceite simbolizaba que habían sido injertados en Cristo, el olivo bueno (cfr Rm 11, 17-24).
6) Imposición de manos en silencio
Símbolo del descenso y la presencia del Espíritu Santo, muy usado en los catecúmenos durante los Exorcismos.
7) Consagración del agua bautismal:
La oración que se usa se remonta al s V y estaba en el Sacramentario Gelasiano. Muy rica evoca el símbolo de las aguas del Gn, del diluvio. Afirma la presencia transformante y santificante del Esp Santo.
7) Renuncia al demonio y al pecado
Pío XII, añadió para la Vigilia Pascual, la Renovación de las Promesas del Bautismo, donde no se realizaran bautismos ese momento. Esta fórmula solo se usaba durante el antiguo bautismo de niños en forma de diálogo entre el sacerdote y el padrino que representaba al candidato, y se remontaba al diáologo prebautismal con los catecúmenos adultos:
· Renuncias a Satanás? (Abrenúntias sátanae?). Renuncio (abrenúntio).
· Renuncias a todas sus obras? (Et ómnibus opéribus eius?). Renuncio (abrenúntio).
· Renuncias a sus seducciones? (et ómnibus pómpis eius?). Renuncio (abrenúntio).
La composición es muy antigua y era usada en los primeros siglos por los catecúmenos antes de ser bautizados. Según Hipólito y S Juan Crisóstomo, el competente renunciaba: (abrenuntio): al demonio, a sus obras (= opéribus / ergois), y a sus seducciones (pómpis / pompé). Oriente añadía: y a su adoración (latréia). San Ambrosio añade otra renuncia: al mundo y a sus deleites (saéculo et voluptátibus eius). El actual Ritual del Bautismo repite la antigua fórmula y añade otra optativa que especifica la renuncia al mundo y sus concupiscencias, ámbito donde reina el demonio.
8) Profesión de Fe
Es un recuerdo del rito de la Redditio Symboli: cuando los candidatos recitaban ante el Obispo el Credo que les había entregado en domingos anteriores.
9) Rito esencial del Bautismo : Antiguamente por inmersión y ahora por ablución.
10) Unción con el Santo Crisma:
Ya atestiguada en Hispania en el s IV. Como sabemos, el crisma es óleo de olivo mezclado con perfumes, bendecido por el obispo en la Misa Crismal. Para los Padres, el alma se ha transformado en la esposa del Cantar de los Cantares que atrae con el aroma de la Persona de Cristo: El aroma del perfume divino, no se percibe por la nariz, ya que es una cierta virtud inmaterial que emana de la Persona de Cristo que atrae por la presencia del Espíritu[7]. Por eso, la liturgia siria oraba así: Señor Dios, que has impregnado el suave olor del Evangelio en todas las naciones, has que este óleo perfumado sea eficaz en este bautizado, a fin de que por su virtud, el buen olor de Cristo permanezca siempre en él firme y sólido[8].
11) Imposición de la vestidura blanca :
Este signo se remonta a los primeros tiempos del cristianismo. En efecto, el neófito antes de ser sumergido en la fuente bautismal se despojaba de sus vestidos, y luego, ya bautizado, al salir de ella se lo revestía con vestiduras nuevas y blancas. Se quería significar que era despojado de las vestiduras manchadas de su primer nacimiento para ser revestido por el Espíritu Santo con las vestiduras blancas de gloria, es decir con la Persona de Cristo resucitado, como afirma S Pablo: Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, os habéis revestido de Cristo[9]. En la Biblia, el blanco es el color de los vestidos de Dios mismo[10]; de Cristo cuando el día de su Transfiguración mostró la gloria de la resurrección[11]; y de la multitud de santos en el cielo[12].
Para San Gregorio de Nisa el bautizado ha sido transfigurado con Cristo en el Tabor de la pila bautismal, ahora su alma brilla como el sol, y posee las vestiduras radiantes de Cristo simbolizadas en este ropaje blanco: ahora lleva la misma túnica del Señor, brillante como el sol, que lo revistió de pureza e incorrupción cuando subió al Monte de la Transfiguración[13].
12) Entrega del cirio encendido
Significa que Cristo resucitado quien es la “Luz del mundo” ha iluminado al bautizado, y lo ha transformado en “luz del mundo”[14]. Habiendo recibido en el bautismo al Verbo, “la luz verdadera que ilumina a todo hombre”[15], el bautizado, “tras haber sido iluminado”[16] se convierte en “hijo de la luz”[17], y en “luz” él mismo[18].
14) Rito del “Efeta”: Luego el ministro toca con el dedo pulgar los oídos y la boca del niño y pide al Señor que los abra para que pueda escuchar la Palabra de Dios y dar testimonio de ella con sus labios. El rito reactualiza el milagro de Jesús cuando curó a un sordomudo. Jesús: le metió sus dedos en sus oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y levantado los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: ‘Effatá’, que quiere decir ‘¡Ábrete!’. Se abrieron sus oídos y, al instante se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente [19].
15) Conclusión: Padre nuestro: El niño ya es hijo de Dios, pero como todavía no puede responder por sí mismo, ahora que es un miembro más de la Iglesia, puede hacerlo mediante los labios de sus padres y padrinos y llamarle “Padre...” . Será la primera vez en su vida. Este es el sentido de concluir con la oración del Señor.
P GUILLERMO RICARDO J CASTILLO OSB
[1] Los catecúmenos escucharan la palabra durante tres años. Sin embargo, si alguno, se muestra solícito con la doctrina, no se juzgará el tiempo sino su conversión (non iudicábitur tempus sed CONVERSA TIO), y solo por ella se decidirá (Traditio Apostólica 17)
[2] Cfr RIGHETTI: Historia de la Liturgia: Catecumenado. MARTIMORT, A G: La Iglesia en oración. Ed Herder, 1986.
[3] “piquetero”, diríamos hoy.
[4] Cfr HIPÓLITO DE ROMA: Traditio Apostolica 15-16.
[5] Huit Catecheses baptismales II, 15-16.
[6] In Iohannis Evangelium 11, 3,. Cfr Sacramentario Gelasiano
[7] XLIV, 780 D.
[8] Const. Apost. VII 44, 2.
[9] Gal 3, 27.
[10] Dn 7, 9.
[11] Mc 9, 13; Mt 17, 2; Lc 9, 29.
[12] Ap 7, 9-13.
[13] XLIV, 1005 C.
[14] Mt 5, 14.
[15] Jn 1, 9.
[16] Hb 10, 32.
[17] 1 Ts 5, 5.
[18] Ef 5, 8 cfr. Catecismo nº 1216.
[19] Mc 7, 33-35.

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